Si alguien se acercara a cuestionarlo a usted acerca de cuántas ideas diferentes vienen a su cabeza al momento de decidir un buen plan de vacaciones o al momento de decidir qué preparar de comida, ¿no cree que en su cabeza saldrían a relucir un sinnúmero de ideas y posibilidades? Pues bien, en el mundo creativo y publicitario el ejercicio de concebir ideas es igual de sencillo y a la vez igual de amplio y ambicioso. Tanto más provecho usted saque de su mente y del deseo de querer innovar, en esa medida la capacidad de su creatividad y de sus ideas es incluso desconocida por usted mismo. Déjese sorprender.

En la revista Inc, en su edición del mes de octubre en el año 2003, la escritora de artículos Alison Stein Wellner resalta lo siguiente: “Mientras los psicólogos profundizan en el comportamiento humano, en los procesos cognitivos y cómo éstos se relacionan con los negocios, descubren exactamente qué lleva a la etapa de los ejercicios de generación de ideas y a los altos estados de creatividad.” ¿Por qué citar una frase que hable del tema psicológico y cognitivo del ser humano? Porque no hay duda de que las ideas se generan de forma circular en un proceso que se lleva a cabo entre la mente del creativo y su entorno, es decir, la relación que existe entre la mente del ser humano y la realidad cambiante de su diario vivir.

Una de las primeras maneras de acceder a una buena idea, teniendo en cuenta el proceso antes mencionado, es a través de las experiencias; quien saca partido de todas sus vivencias y las pone al servicio de un nuevo pensamiento innovador, estará logrando aprovechar el único insumo que a ningún ser humano se le agotará nunca; el simple hecho de vivir. Y si lo mezclamos con la percepción, estaríamos tocando otro punto importante que tiene que ver no solo con observar la realidad sino hacerlo de manera única y con un sello personal, para que así las ideas sean propias y no quepa la menor duda de que alguien va a ver las cosas igual que usted.

Según lo antes mencionado, es indudable que las ideas más grandes que nos rodean vienen de la mente de seres humanos que se dan la oportunidad de indagar y descubrir cosas maravillosas en su interior para mezclarlas con lo que hay en el exterior y así lograr sorprender a la humanidad. El algunas ocasiones la dificultad de las personas que dudan de sus ideas y su creatividad radica en que no sienten pasión frente a lo que elaboran, les hace falta creer. Quien cree en sí mismo, en sus propias ideas y en su capacidad para ver las cosas de una manera distinta, estará cada vez más cerca de ese triunfo mental que no es otra cosa sino la aceptación y el sentimiento personal de saber que se dio un paso que antes había sido difícil.

Por último, pero sin ser menos importante dentro de las múltiples posibilidades para descubrirse generador de ideas y un ser humano creativo, sería imposible dejar de mencionar lo absurdo. El artículo de la revista Business Week en su edición del 1 de agosto de 2005 menciona lo siguiente en relación con este tema: “Nunca ha sido fácil enseñarle a bailar a un elefante, pero esa será su tarea se quiere que su compañías, y su carrera, prospere.” Lo impensable es sorprendente, lo inusual se convierte en una novedad, y si todo aquello que se aleja de los principios de realidad que cada quien tiene se convierte en una idea brillante entonces estaremos hablando de hacer de lo inexplicable algo explicable; ¿el elefante que vive en su mente es capaz de bailar…? ¡Ojalá!

Lo antes mencionado no tiene otra intención sino la de recordarle a los lectores que quien es creativo y genera ideas es porque así lo decide. Recuerde siempre que las experiencias, las percepciones y el hecho de creer en usted mismo, por más absurdo que sea, va a ser el comienzo de una idea que puede enamorarlo a usted y a los demás. Lo invito a que viva creyendo en lo que nadie ha creído y que vea lo que es menos obvio de la realidad, recuerde siempre que el elefante que vive en su mente solo bailará si usted lo permite, de lo contario seguirá siendo el mismo elefante que todos conocemos y la idea seguirá siendo igual de aburrida y poco de-mente, así que ánimo y… ¿para dónde se va de vacaciones?